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El Tao que puede ser expresado
no es el verdadero Tao.
El nombre que se le puede dar
no es su verdadero nombre.
Sin nombre es el principio del universo;
y con nombre, es la madre de todas las cosas.
Desde el no-ser comprendemos su esencia;
y desde el ser, sólo vemos su apariencia.
Ambas cosas, ser y no-ser, tienen el mismo
origen, aunque distinto nombre.
Su identidad es el misterio.
Y en este misterio
Se halla la puerta de toda maravilla.

 (Lao-Tse,  Tao te King)

 

Lao-Tse, es uno de los filósofos y maestros espirituales más importantes de la cultura China. Se cree que pudo haber vivido entre los siglos VI a.c y IV a.c. Su principal obra es el Tao Te Ching, Tao significa camino y Te virtud. El libro es uno de los textos más importantes dentro de la cultura China, y uno de los principales tratados del taoismo. Lao-Tse fue contemporáneo de Confucio, si bien era mayor que este último. Su contemporaneidad resulta interesante por cuanto Confucio es otra de las grandes figuras dentro de la cosmovisión China. Es probable, de hecho, que ambos maestros se hayan influenciado de manera recíproca.

Es el fundador de la corriente filosófica y religiosa del Taoismo, la cual, propone el vivir en armonía con el Tao. Pero ¿qué es el Tao?  

El Tao

el tao El tao es el todo de la creación en constante fluir. Todo interconectado bajo los principios universales de polaridad del ying y el yang. Todo se transforma y lo único constante en el universo es el cambio mismo, nos dice Lao-Tse. En el Tao Te Ching, se indaga, además, sobre la infinitud del Tao, su inconmensurabilidad. Bajo el principio del tao todos los seres se hallarían conectados con el todo.

El tao es, pues, el fluir del todo del cosmos y la naturaleza, fluir en el que estamos inmersos, del que formamos parte. El tao es una idea que en cierto modo, no es difícil de asir a plenitud tal como lo asevera Lao Tse. A este propósito Lao-Tse nos dice que:

 “El Tao, que es uno, es el principio del cielo y de la tierra, del hombre y de todas las cosas… la fuente y el origen del hombre y el cosmos es idéntico, son diferentes en sus nombres, al hacerse manifiestos.”

Armonía y energías en Lao-Tse

 La filosofía y la cosmovisión China presentan un enfoque sistémico del ser humano muy distinto al occidental. La conciencia -el cogito de René Descartes-, separada de la naturaleza tal como lo concibe la filosofía occidental, no existe en la filosofía China. Antes bien, la conciencia está integrada al todo y las interconexiones entre el ser, la mente y la naturaleza se dan por sentadas. Todo forma parte del principio creador universal; el Tao. A este respecto, cabe resaltar que la filosofía occidental, desde la época de Descartes ha dado un giro hacia el holismo bajo distintos pensadores.

lao-tseEn el pensamiento oriental, el ser humano no está encerrado en su propia mente. En ningún momento se distancia del entramado de conexiones con el universo. Es parte de la energía universal y del fluir del cosmos. El ser humano, mediante la práctica espiritual, puede percibir parcialmente estas emanaciones de la creación universal, siendo que su mente se conecta a través de procesos físico-químicos complejos con la realidad del universo.

En resumen, la mentalidad del taoismo con respecto al cosmos y al ser humano es que no puede haber separación entre ambos, puesto que este hace parte de él en el mismo ciclo de evolución de la conciencia. De este modo, los principios del tao son premisas para mantener la armonía en sociedad y promover mayores estados de bienestar colectivo. A este respecto, contribuir al desarrollo de la conciencia colectiva, es hacer lo propio con la conciencia individual.

Algunos principios taoistas son los siguientes:

– La paz (no violencia) lao-tse tao

– Respeto por el mundo.

– Búsqueda del autoconocimiento de la sabiduría. Desaprender

– Control de los sentidos, filantropía, desapego y austeridad.

– Bondad, humildad, amor, justicia, ecuanimidad y caridad.

Estos principios del Tao se centran en la armonía y el equilibrio. Hacen énfasis en la armonía con el todo, asumiendo que aquello que es correcto emana del orden natural de las cosas, de su fluir expedito. La virtud está, pues, en entender y ser cónsono con esta armonía. El equilibrio y la mesura son la impronta fundamental en la filosofía taoista. Parte de esta armonía es el Yin y el Yang, principio según el cual, cada estado tendría un complementario opuesto y, ambos, formarían la unidad de cada cosa, de su mismo fluir.

Según Lao-Tse: 

De las energías del universo, ninguna es mayor que la armonía.
Armonía significa regulación del yin y del yang, la división de noche y día. Así, miríadas de seres nacen en primavera y maduran en otoño.
El nacimiento y la maduración requieren la vitalidad de la armonía, es decir, el yin acumulado no produce y el yang acumulado no desarrolla; sólo cuando el yin y el yang interactúan son capaces de producir armonía.
Por tanto, el Camino de los sabios consiste en ser magnánimos pero severos, estrictos pero cálidos, amables pero justos, fieros pero humanos.
Lo que es demasiado duro se quiebra, y lo que es demasiado blando se dobla: el Tao está justo entre la dureza y la blandura.
La benevolencia llevada demasiado lejos debilita, lo cual es indigno. La severidad llevada demasiado lejos se convierte en ferocidad, lo cual es discordante. El amor llevado demasiado lejos se convierte en complacencia, lo cual es ineficaz. El castigo llevado demasiado lejos se convierte en calamidad, lo cual significa pérdida de familiares.
Esta es la razón por la que se valora la armonía.(Lao-Tse,  Tao te King)

 

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